La pieza del mes

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Portada del Discurso de Andrés Ovejero.

En esta sección de la web de la biblioteca iremos rescatando obras "especiales" que lleguen a nosotros por diferentes motivos: preparación de una exposición, revisión de la colección, nuevo ingreso, etc.

En esta ocasión, dado que el 18 de mayo se celebra el Día Internacional de los Museos (DIM), la Biblioteca Tomás Navarro Tomás dedica la actividad de La pieza del mes a la obra de una figura cuya producción intelectual en materia museística tiene una relación muy estrecha con estas instituciones y está íntimamente ligada a la enseñanza.

Proponemos la lectura del discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF) de Madrid de Andrés Ovejero Bustamante (1871-1954), pronunciado el 24 de junio de 1934, que llevó por título: Concepto actual del museo artístico. Discurso de ingreso en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Recepción pública celebrada el día 14 de junio de 1934 con el que obtendría la plaza de académico numerario en la Academia. Ovejero ingresó unos meses antes de que tuviera lugar la reunión internacional más importante sobre museos que reunió a numerosos museólogos, en la década de los años 30 en nuestro país. A su discurso contestaría, otro docto en la materia, su antiguo alumno Francisco Javier Sánchez Cantón , con una loa en la que deseaba que los futuros estudiantes recogieran “los frutos de su saber, de su amor a las Artes”.

La biblioteca Posee tres ejemplares del discurso, este del legado Rodríguez Marín, otro del legado Redonet y un tercero.

Andrés Ovejero fue miembro del Ateneo, de la Escuela Nueva, político socialista, y profesor de Historia de Bellas Artes en la progresista Escuela de Institutrices (1894-1896) de Madrid, y llegó a catedrático de Teoría de la Literatura y Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid (1902-1941), antecedente de la actual Universidad Complutense. No obstante, indagaría en otros campos del saber cómo el periodismo. Impartiría sus clases de Historia del Arte (una disciplina aún reciente), “a alumnos exentos de toda preparación artística”. Lecciones que por la tarde compartía con obreros ávidos de formación estética que acudían a oírle.

Desde muy temprano en el nuevo siglo XX, concretamente en 1916, publicó en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones: Arte, Arqueología, Historia XXIV, 1: Las imágenes de la infancia en la escultura española (pp. 85-86) -La biblioteca TNT posee todos los ejemplares de esta publicación periódica-.

Alternó la docencia con etapas formativas en el extranjero al recibir una pensión de la JAE durante la década de los años 10 para estudiar Arte en Italia, Bélgica, y Holanda, concretamente en las visitas a las ciudades de Nápoles, Bolonia, Venecia y Milán; Gante, Brujas, Amberes, y la Haya y Ámsterdam.

Andrés Ovejero conoció la obra de John Ruskin, sí aquel escocés que valoraba sobre manera el gusto por la ruina, adalid de la corriente antirrestauradora del patrimonio artístico que propugnaba que al monumento había que dejarlo morir al funcionar como un organismo vivo, por lo que desechaba cualquier tipo de intervención sobre él; al que le dedicó, el 12 de febrero de 1919, una conferencia sobre su vida. Gran conocedor de la historia de los museos nos presenta al que según su opinión fue el primer conservador de museos, Bertoldo di Giovanni, encargado de la colección Medici y una larga nómina de museos italianos a los que no sin acierto, califica de museos de antigüedades que no pueden sustraerse del peso de la tradición, cuando verdaderamente él nos quiere hablar de un museo moderno. No olvidemos el título de su discurso de ingreso en la Academia. Analiza la organización fascista de los museos italianos apegada al esplendor del pasado que engloba bajo la denominación de museos de la tradición, pero también da ejemplo de los museos de la revolución. Es por eso que cita a Henri Focillon que teorizó sobre el papel que el Museo Central de las artes de París (Actual Museo del Louvre) desempeñó en 1793.

Abordará la evolución del museo logrando una acertada síntesis museográfica y terminará por acercarse a las instituciones no solo francesas e italianas sino inglesas, alemanas, rusas, americanas para acabar con el estado y análisis de los museos españoles.

Su trabajo como profesor en la universidad le permitió enseñar, desde una concepción muy moderna y avanzada de la instrucción, sus clases fuera del aula. Por eso, le gustaba llevar a sus alumnos a los museos. Solía escoger el Museo del Prado del que era vocal del Patronato y un entusiasta nato.

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Fondo fotográfico del Archivo de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás

Precisamente de este museo, el pintor Fernando Álvarez de Sotomayor y Zaragoza, que fue su director en dos ocasiones (1922-1931 y después de la Guerra Civil hasta su muerte en 1960), escribió, en la necrológica que le dedicó a Ovejero en el Boletín de la RABASF, nº 3, de 1954, que: él mismo acudía a escucharle en su “labor maravillosa” en el Museo.

Este museo lo visitó en no menos de 100 ocasiones. Llevaba a los alumnos de las clases ordinarias, pero también a trabajadores que estudiaban en el turno de tarde a los que conducía en días festivos. Sobre una de estas visitas dirigidas a esta otra audiencia, en el discurso puede leerse una anécdota que le sucedió (Ovejero: 1934: 83).

Sobre esta pinacoteca la obra más antigua que posee la Biblioteca Tomás Navarro Tomás data de 1878, es el Catálogo de cuadros del Museo del Prado

También un reglamento de 1909, publicado en 1910.

Y como curiosidad en el archivo de la biblioteca conservamos un conjunto de 10 tarjetas postales ensobradas, sobre el pintor Bartolomé Murillo, datadas en 1901 .

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Reglamento del Museo Nacional de Pintura y Escultura

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Sobre con 10 postales

Nuestro homenajeado fue también miembro del patronato del Museo Nacional de Artes Decorativas desde 1931, posición desde la que formuló propuestas como la recomendación de 1933 de que se publicara una nueva guía del museo y que se hiciera coincidir su edición con la inauguración de la nueva sede del MNAD por la que comienzan a entreverse las ideas sobre la moderna misión didáctica que él le confería al museo-institución. De ahí que abogara por la edición de una guía con contenidos para que el nuevo público visitante tuviera información.

También fue vocal del patronato del Museo del Pueblo Español (1934). En realidad, era miembro del Patronato de Museos, de hecho, en el Archivo de la Biblioteca se conserva una carta (fechada el ¿20? de agosto de 1936) dirigida a Ricardo Orueta, cuando éste era director general de Bellas Artes, indicándole su cese en el patronato de Museos y su adhesión a la Republica.

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Carta de Ovejero a Orueta

Contribuyeron a su amor por el arte el que fuera también vocal de la Junta Nacional del Tesoro artístico. Su pensamiento concienciado con la defensa del patrimonio cultural del país hizo que no comprendiera las revueltas que acababan produciendo pérdidas irreparables en los bienes culturales. Si bien era un socialista convencido y activista (hacia la década de 1910 figura afiliado al partido socialista), los hechos que provocaban algaradas y quemas de instituciones eclesiásticas que suponían la merma de pinturas, esculturas, y artes decorativas en general, le llevó a renunciar a su afiliación en 1934, justo el mismo año que pronunciaba el discurso que traemos a colación.

La disertación sobre el museo moderno de arte, destilaba una modestia infinita por la que no creía merecer los elogios de los académicos que le auparon al puesto. En ella se preguntaba qué era una colección y qué era un museo, y citaba la obra de Charles Morice, de 1923 titulada ¿ Pourquoi et comment visiter les Musées? Por eso, para Ovejero como para el francés el museo era el mejor lugar para estudiar la producción artística, a pesar de reconocer que la obra de arte no nacía para acabar depositada en un museo.

También se refería a las palabras del numísmata e historiador Jean Babelon que llamó al siglo XX el Siglo de los Museos.

Nosotros nos preguntamos si estamos ante el primer museólogo español. Trató de contestar él mismo a la pregunta por la que a su juicio el museo era “algo social” y la colección más bien individual. Discernió sobre la confusión de ambos vocablos, incluso hoy día la literatura especializada se ha encargado de establecer las diferencias entre colecciones y museos. Pero fue más allá y el docto Ovejero que concebía el museo como espacio de aprendizaje, supo comprender que los diferentes tipos de público visitante, según la instrucción recibida, y que frecuentaban los museos, necesitaban diferentes grados de información lo que daba cierta complejidad a la gestión y organización de la institución.

Tras un erudito repaso a la formación de los primeros museos en época antigua, pasando por el medievo hasta la época contemporánea en la que se detiene en la crisis que sobrevoló a los museos en la década de los años 10 de principios del siglo XX, pero no solo se refiere a ellos sino que va más atrás y desgrana el concepto de los cementerios y prisiones de arte que tenían de los museos Taine y Robert de la Sizeranne respectivamente, es más ahonda en el interrogante de Deonna para quien los objetos del museo de Nápoles debían de restituirse a Pompeya. Para contestar de manera avanzada que la respuesta está en ampliar la concepción de museo. Concepción que no calaría hasta muchos decenios después con la ampliación del concepto de Patrimonio cultural. Todo un manual de historia de la museología en el que repasa la creación de los museos en Inglaterra, la arquitectura de los alemanes, el debate en torno a las diferencias de los museos europeos y los norteamericanos. Se muestra muy de acuerdo con la apuesta pedagógica y la preocupación por el gran público que desde el principio mostraron éstos, con la teoría americana del derecho de todos a la cultura. Visión en la que prepondera la finalidad educativa con la que se muestra tan de acuerdo. Museos de educación frente museos de colección. Toda la disertación referente a este nuevo museo moderno está jalonada con palabras como educación, escuela, colaboración, dinamismo, niños, jóvenes, estímulo, interés... En definitiva, una apuesta por in museo abierto al público visitante, concebido como lugar de encuentro y mediador en la difusión del patrimonio cultural, con interés por la gestión de las albores museísticas, con aplicación de las teorías museológicas y nuevas corrientes museográficas, bajo modernos presupuestos como el soft power o diplomacia cultural y el turismo, hoy llamado turismo cultural, por el que se preocupen y ocupen los gobiernos dotándoles de presupuestos. Es decir, un museo moderno e inserto en la moderna vida urbana, en constante transformación y en el que se producía el acceso al conocimiento.

Toda su actividad bebió de la modernidad que se acabaría imponiendo en los museos cuyas ideas renovadoras se plasmaron en la Conferencia Internacional de Museos de aquel fructífero año de 1934, precisamente en la misma sede en la RABASF. Sus renovadoras ideas contribuyeron al avance y asentamiento de la museología, así como la renovación museográfica y discusión sobre nuevas instalaciones de los museos durante la Segunda República, pero en el marco de un panorama internacional.

Recursos bibliográficos

Álvarez de Sotomayor, F (1954): “Necrología, D. Andrés Ovejero Bustamante”. Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 3: 207-210.

CIFRA. Fallece en Madrid el ilustre catedrático don Andrés Ovejero. Hola del Lunes. Barcelona 1 de febrero de 1954. Año XXIX, 779: 1

Francisco Javier Sánchez Cantón, Director Interino del Museo del Prado, y Ricardo Orueta, tratan asuntos relacionados con la gestión del Museo en el traslado de obras o préstamo a otras Instituciones como Embajadas o envío de Cátalogos.

Fundación Pablo Iglesias. Andrés Ovejero Bustamante Diccionario biográfico del Socialismo español”.

Herrero Delavenay A.; Rodríguez Marco I. (2020): “El museo nacional de artes decorativas de Madrid en el periodo 1927-1940: transformación histórica, cambio de sede y nueva propuesta museográfica. Además de Revista on line de artes decorativas y diseño, 6: 117-151.

Herrero Delavenay A. (2019): El concepto de museo moderno en entreguerras. Conferencia. En II Foro Ibérico de Estudios Museológicos. Historia de los museos. Historia de la Museología Madrid, Museo Arqueológico Nacional 18-19 de octubre de 2019.

Herrero Delavenay A.; Sanz Díaz, C. (2018): La conferencia de Museos de 1934, en perspectiva. Congreso Internacional de Museografía. Madrid. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Ed).

López-Ríos Moreno, S. (2010): “'Abrir un mundo nuevo', 'hacer sentir la belleza': Andrés Ovejero Bustamante y la enseñanza del arte y la literatura”. En Paso honroso. Homenaje al profesor Amancio Labandeira. Madrid: Fundación Universitaria Española, 511-528.

Ovejero Bustamante , Andrés (1916): “Las imágenes de la infancia en la escultura española”. Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, XXIV (1): 85-86.

Texto: Salomé Zurinaga Fernández-Toribio


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