Las descripciones detalladas del tagete también figuran entre las ediciones centroeuropeas del herbario de Mattioli que crearon los médicos de la corte del emperador Rodolfo II: Tadeáš Hájek, Adam Huber y Georg Handsch. A diferencia de los nahuas, a estos autores el olor de la flor les parecía desagradable. El olfato es un sentido moldeado por la cultura. En otras obras europeas de la época, podemos leer que la flor producía ampollas, provocaba la lepra e incluso podía causar la muerte por envenenamiento a perros y gatos. La memoria cultural olfativa del tagete nos ofrece, en suma, un muestrario representativo de cómo los significados y valoraciones de los olores y los aromas, lejos de ser universales e inmutables, vienen determinados por lo local y lo cultural.