Carlos III de Borbón y Farnesio (1716-1788)

24 de enero, 2017

 
Biblioteca TNT

Título: Carlos III de Borbón y Farnesio (1716-1788)
Texto: Francisco Aguilar Piñal
Locución: Isabel Fernández Morales
Fecha: 24 de enero de 2017
Duración: 10:05 minutos
Web http://biblioteca.cchs.csic.es/carlosiii/index.html
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Este es un podcast de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás. Para más información podéis conectaros a la página de la Web de la biblioteca http://biblioteca.cchs.csic.es/podcast/.

Carlos III de Borbón y Farnesio (1716-1788)


Imagen de un retrato de  Isabel de Farnesio y Carlos III

Carlos III de Borbón, hijo primogénito de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, nacido en Madrid el 20 de enero de 1716, fue uno de los monarcas europeos que ocupó durante más tiempo un trono de mando absoluto, en total cincuenta y siete años, desde que, a sus 15 años, salió de Sevilla en 1731 para hacerse cargo del ducado italiano de Parma, hasta su fallecimiento en Madrid en diciembre de 1788, a los 72 años de edad. En 2016 celebramos el tercer centenario de su nacimiento, reconociendo que ha sido el mejor rey de España en el Antiguo Régimen.




Fue el rey de España al que más honras fúnebres celebraron en todos los rincones de la monarquía, el único cuya biografía fue escrita al poco de morir, por dos autores distintos, uno español y otro italiano. El último que supo mantener unido el grandioso imperio español y que fue respetado por los demás monarcas de la Europa de las Luces.

Salida de Carlos III de Nápoles

Tanto en Nápoles como en España su reinado dejó una huella perdurable, de tal forma que sus disposiciones y reformas marcaron el comienzo de la modernidad y la transformación de Madrid en una de las más brillantes y visitadas de las capitales europeas. Carlos III fue el primer rey que ocupó el Palacio Real de Madrid en 1764, y a quien se deben las principales señas de identidad de la nación española, unida bajo su mandato, con el himno nacional y la bandera roja y gualda, aplaudida y respetada por todos en su tiempo. Fue quien nombró a la Inmaculada como patrona de España, quien creó la Orden de Carlos III para premiar la Virtud y el Mérito, quien dictó las leyes de supresión de tasas, libertad comercial y enseñanza primaria obligatoria, quien protegió la industria nacional y dignificó el trabajo de los menestrales.

La historia de Madrid, en especial, debe a Carlos III sus mejores instituciones, monumentos y paseos, que hoy definen la fisonomía de la capital de España. Con él nacen el Banco de España y la Sociedad Económica Matritense, las Reales Academias de Jurisprudencia, la primera cátedra de Historia de la Literatura y la fabulosa iglesia de San Francisco el Grande. Se crean por su iniciativa las Juntas de Caridad para atender a los pobres, el primer servicio de ambulancias, en sillas de mano (encargado a la Hermandad del Refugio), la Imprenta Real y la mejor edición del Quijote (1780), un beaterio de "mujeres arrepentidas voluntarias", el servicio de policía y los alcaldes de barrio, la numeración de las casas y las aceras en las calles, cuyo alumbrado con más de cuatro mil velas de sebo era responsabilidad de 152 faroleros. En estos años se dibujan los mejores planos de Madrid y se protege el naciente turismo, que admira el Paseo del Prado, el Paseo de las Delicias, la Puerta de Alcalá, la Aduana nueva, el edificio del Museo del Prado, y tantos otros que recuerdan la obra embellecedora de Madrid, que le han merecido el marchamo de "mejor alcalde".

Plaza de Cibeles

Antes del reinado de Carlos III no se conocían en España ni los belenes navideños, ni la lotería, ni los periódicos. El pueblo se acostumbró a las modas de los saraos y las telas estampadas o bordadas, al lujo desenfrenado, a las pelucas y los abanicos, a las mantillas femeninas, a las tarjetas de visita o a los papeles pintados en las habitaciones, costumbres desconocidas en la austera España del Barroco. Durante su mandato nacieron los establecimientos públicos para el café, el primer piano, los bailes de máscaras, el teatro en prosa. Importó árboles y plantas de América, como los castaños de Indias, que se multiplicaron por todas las ciudades de la península y ordenó plantar miles de árboles, sobre todo moreras, para el cultivo de la seda. Fundó los Colegios de cirugía de Barcelona y Madrid, las Escuelas de platería, relojería y joyas preciosas, de grabado, dibujo y cartografía, de veterinaria y química, las fábricas de porcelana y piedras duras del Retiro. Durante su reinado se convocaron las primeras oposiciones a cátedra de ámbito nacional, aparecieron los cementerios civiles, los montepíos de protección social y las patatas en la mesa de los madrileños. Preocupado por la alta mortalidad infantil autorizó la operación cesárea y la importación del nuevo biberón para los lactantes, fabricado en Suiza.

Costumbres

Carlos III de Borbón se ocupó de construir en España más de 2.000 kilómetros de carreteras y más de 600 puentes, aprobó los transportes de diligencias entre Cádiz y Barcelona, pasando por Madrid, y de Madrid a París por Bayona. Encargó a Olavide la dirección de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, mejorando el paso de Despeñaperros, y ordenó la construcción de los Canales de Castilla y de Madrid, de suerte desigual, en un empeño por regar las tierras resecas en el primer caso, y como enlace fluvial entre Madrid y Lisboa en el segundo, aprovechando las aguas del Tajo y sus afluentes. Este, como otros muchos proyectos, terminó en fracaso. Pero de todos es sabido que sin proyectos no hay política que se precie y que sin utopía no hay progreso.

Carlos de Borbón tuvo una personalidad tan acusada como contradictoria y única en España.. No hay otro soberano en nuestra milenaria historia que haya llegado al trono español con una experiencia de gobierno de cerca de treinta años. De una sincera religiosidad, oía misa diariamente y comulgaba todos los meses; durante la Semana Santa visitaba los monumentos eucarísticos de una veintena de iglesias madrileñas, lavaba los pies a los pobres y tenía un trato permanente con su confesor, que dormía en una habitación contigua a la suya. Quizás sea más explícita de su compleja personalidad la elección de la bandera roja y gualda, sin ningún signo externo de su devoción cristiana, como la cruz que aparece en otras banderas, de Inglaterra, Suecia o Dinamarca.

Imagen representativa del texto

La motivación última de sus profundas convicciones religiosas no era otra que su íntima creencia de que Dios le había destinado al trono de España para su gloria, y que no podía apearse de su dignidad regia sin ofenderle. Fue siempre esclavo de sus convicciones y de las regalías, inherentes a la Corona. El "siglo ilustrado" español fue peculiar, como el propio rey, que falleció en el momento más oportuno, sin llegar a conocer los desmanes revolucionarios de Francia. Aquí no se cortaron cabezas ni los españoles depusieron la monarquía para proclamar la república, que aún tardaría más de un siglo en aparecer. Con este reinado culmina el absolutismo del Antiguo Régimen, basado en los privilegios, pero al mismo tiempo pone los cimientos de la modernidad.

Desde mediados del siglo XX el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha mostrado gran interés por los estudios del Siglo de las Luces. Ejemplo de este interés son los coloquios organizados por el departamento de literatura y bibliografía del siglo XVIII del Instituto Miguel de Cervantes de Filología Hispánica. Fueron los siguientes: uno sobre Nicolás Fernández de Moratín (en 1980), otro sobre José Cadalso (en 1982) y un tercero sobre el periodismo español en el siglo XVIII, en 1989. Estos congresos contribuyeron a conocer mejor la España de ese siglo, lo mismo que diferentes artículos científicos y monografías sobre temas de historia y filología.

Sello del Instituto Miguel de Cervantes

Otras muestras destacables del interés por el siglo y el reinado de Carlos III son la Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII, publicada diez tomos entre 1981 y 2002, y la colección bibliográfica que se custodia en la Red de bibliotecas y archivos del CSIC, que ha reunido más de un millar de impresos, además de numerosos estudios y ediciones de obras del setecientos.

Aprovechando la conmemoración del tercer centenario del nacimiento de Carlos III, la biblioteca Tomás Navarro Tomás ha revisado y ampliado su colección de obras del siglo XVIII y de estudios sobre la historia, la literatura y la vida española de la época.

Y así, consecuencia de esta exploración, la biblioteca ha incorporado más de doscientas cincuenta obras entre ediciones literarias, estudios científicos, conferencias y catálogos de exposiciones. De entre estas aportaciones queremos destacar la reciente monografía titulada Madrid en tiempos del mejor alcalde, obra de Francisco Aguilar Piñal, profesor de investigación del CSIC ya jubilado. Publicada en cuatro volúmenes a lo largo de 2016, ofrece un análisis de la sociedad madrileña de la época aprovechando que este año se celebra el aniversario del nacimiento del monarca. Aguilar Piñal estudia la vida cotidiana, cortesana, eclesiástica y militar de Madrid, así como las instituciones de la época, el mundo de las letras y de los impresos, sin olvidar la sociabilidad de las tertulias, los avances científicos y los industriales. Espacio destacado merece así mismo cuanto se refiere a la vida y costumbres del rey, dando fin al libro con un capítulo dedicado a su muerte. Por tanto, Madrid en tiempos del mejor alcalde ofrece una visión muy completa de la vida en la España del siglo XVIII y permite conocer mejor la figura de Carlos III.

Volumens del libro Madrid en tiempos del mejor alcalde

Agradecemos su colaboración a don Francisco Aguilar Piñal por aportar a la biblioteca el texto para este podcast.