Acerca de Julio Caro Baroja

Semblanza

Nació en Madrid, el 13 de noviembre de 1914, en el seno de una reconocida familia de intelectuales. A lo largo de una fructífera vida de trabajo y hasta su fallecimiento, que tuvo lugar el 18 de agosto de 1995 en Vera de Bidasoa (Guipúzcoa), en la casa familiar de los Baroja, llevó a cabo una de las obras de investigación más originales y reconocidas internacionalmente en el terreno de la antropología cultural, la historia de las mentalidades y los estudios vascos.

Estudió historia antigua en la Universidad Central de Madrid, pero su dedicación fundamental a la etnología aparece ya en su tesis doctoral, Viejos cultos y viejos ritos en el folklore de España (1941), que será el origen de su famosa trilogía sobre las fiestas tradicionales españolas (El Carnaval, La estación de amor y El estío festivo), publicada mucho después.

Los mitos y las creencias, así como la historia cultural de los pueblos antiguos habitantes de la península ibérica, y fundamentalmente de los vascos, serán uno de sus intereses de investigación más permanentes, a los que se unirán otros, como la tecnología, las identidades, la literatura y las biografías. Pero, su amplísima obra escrita (una lista bibliográfica que en la última recopilación debida a A. Carreira consta de 1030 fichas) nos muestra a un autor que es imposible de encasillar en los límites estrechos de disciplinas y especialidades concretas. En su bibliografía pueden destacarse algunos libros que impresionan por su volumen (los cuatro tomos de La casa en Navarra), su ambición (la trilogía sobre las fiestas populares o los tres volúmenes de Los judíos en la España moderna y contemporánea), por su carácter pionero (Los moriscos del reino de Granada) o por su impacto (Las brujas y su mundo), incluso por su exotismo (Estudios saharianos). Podríamos decir que no hay preocupación o asunto clave de la moderna antropología cultural -desde los problemas de la etnicidad y la identidad, al análisis cognitivo de los discursos- que no pueda encontrar en Julio Caro Baroja un antecedente, un punto de vista, una cantidad de datos, y, en definitiva, una referencia inexcusable de autoridad científica.

Distintas circunstancias, fundamentalmente de carácter político, en relación con la depuración de las instituciones académicas llevada a cabo por el régimen franquista tras la guerra, mantuvieron a Julio Caro Baroja oficialmente alejado de la universidad española, impidiendo así que se produjera una verdadera escuela de discípulos que diera continuidad a sus trabajos y convirtiendo su proyecto de investigación en algo “particular” o personal. Con todo, y además de breves periodos de tiempo como profesor universitario, mantuvo una vinculación estable con distintas instituciones académicas y de investigación, como el Museo del Pueblo Español del que fue director entre 1944 y 1955. En el CSIC comenzó a trabajar en su juventud, como becario en 1941, y luego en el Centro de Estudios de Etnología Peninsular, creado en 1947. De nuevo entre 1981 y 1989 volvió a ligarse al organismo y a revitalizar la antigua sección dedicada al estudio del folklore y las tradiciones populares.

Al final de su vida recibió importantes reconocimientos de parte de instituciones académicas como el Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland, la Academia de la Historia, la Real Academia de la Lengua, el Premio Nacional de las Letras y el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.